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Los espinosos tallos de la Kunth

En las empinadas cuestas de los departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca, los investigadores debían hallar aquellos sitios que los expertos de la región les habían detallado.

Las caminatas eran largas y en algunos tramos pantanosas. Con las botas puestas, iniciaron los recorridos que duraban entre 10 y 14 horas; en medio de la vegetación espesa y gigante, estaban dispuestos a recolectar los especímenes.

"Iniciábamos muy temprano y terminábamos al caer la noche, las espinas de casi siete centímetros de largo que tienen las guaduas se convirtieron en uno de los principales obstáculos para obtener las muestras, pues nos lastimaban las manos", comenta el profesor Muñoz.

¡Y no es solo cuento! En una de las exploraciones por el municipio de Marsella (Caldas), la ingeniera agrónoma Ximena Londoño, quien siempre fue precavida en los recorridos, no salió ilesa de las templadas púas de la guadua: se tropezó con la rama de un árbol, resbaló y cayó incrustándose una en el pie derecho.

"Sintió un dolor leve pero molesto. Cuando revisó su extremidad, encontró una espina de cinco centímetros clavada. Se la sacamos y curamos la herida. Por fortuna no ocurrió nada grave", recuerda el docente.

Pero no solo las espinas con las que parece protegerse de la humanidad la prodigiosa guadua fueron obstáculos en la recolección de muestras. ¿Qué pensaría usted si le dijeran que debe cortar guaduas de 20 metros de alto y trozarlas en fragmentos para llevarlas al hombro? ¡Por supuesto! Fue un "pesado" proceso que contó con la ayuda de expertos.

Así lo describe Paula Rugeles, investigadora del proyecto: "Nosotros, sin experiencia alguna, no podíamos realizar el corte de las guaduas. Por ello nos apoyamos en corteros que no solo nos acompañaban en el camino deleitándonos con sus historias, tradiciones y costumbres, sino que nos contagiaban su amor por la guadua, una pasión que nos hacía olvidar los innumerables tropiezos y chuzadas".

Y en medio de historias, mitos y leyendas propios de la región, los expertos lograron recolectar 270 muestras de Angustifolia Kunth, suelo y hojas que, a pesar de su gran peso, debían cuidar celosamente para el estudio.

"Estos fragmentos nos servirían para analizar la resistencia y compresión; las muestras de suelo, para conocer qué organismos interactúan en los sitios de siembra, y las hojas, para clasificarlas e incluirlas en el herbario", explica el profesor Muñoz.

 

 

Fotos: Paula Rugeles y Ximena Londoño.
De 13.811 flores colectadas del 13 al 22 de diciembre del 2009, en 15 sitios ubicados entre 969 y 1.092 msnm, se obtuvieron 567 semillas que corresponden a 4 semillas por cada 100 flores.
Al colectar polen de la flor para evaluarlo en el Laboratorio de Citogenética, se halló un alto porcentaje de viabilidad para la producción de semillas.